Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.

Este proverbio chino recomienda no dejarse distraer por detalles sin importancia y concentrarse en el verdadero objetivo. Tarea difícil para una persona que padece el Trastorno por déficit de atención, una de las causas más importante de fracaso escolar.

El bajo rendimiento escolar puede estar motivado por una variedad de razones. Podemos encontrarnos adolescentes con dificultades atencionales debidas a problemas emocionales, porque están pasando por un periodo de estrés en la escuela, problemas con los compañeros o en el entorno familiar, lo que les mantiene desmotivados, están nerviosos y les impide concentrarse.

En otras ocasiones el joven carece de técnicas de estudio eficaces, se organiza mal, es muy exigente consigo mismo tratando de estudiar sin descanso presionado por obtener buenas notas, en estos casos también pueden producirse déficits de atención.

El fracaso escolar

Pero el artículo que nos ocupa hoy es del fracaso escolar por padecer un déficit de atención, en este caso sin hiperactividad, es decir sin inquietud motora ni conductas impulsivas.

Se estima que 1 niño por aula padece un bajo rendimiento escolar debido a un síndrome neurobiológico llamado Trastorno por déficit de atención, por lo que saber identificar este problema nos puede ayudar a buscar el profesional adecuado. Antes detectemos la causa antes podremos intervenir para no caer en el circulo vicioso de los suspensos y la baja autoestima, porque un chico con este problema es incapaz de cumplir los objetivos que le marcan.

Los indicadores del déficit de atención son:

  • La incapacidad de atender selectivamente la información.
  • La dificultad de mantener la atención o atención sostenida.
  • Distracción por estímulos irrelevantes.

¿Cómo se traduce en un adolescente?

Produce una dispersión del foco de atención y cansancio. Es decir, cuando el chico estudia se distrae con una mosca, una llamada, un sonido de fuera de la habitación, un pensamiento que le irrumpe en la mente, una curiosidad sobre lo que esta leyendo que le lleva a otro pensamiento, es como si emprendiera un camino con el objetivo de llegar a un destino y en cada cruce se desviara atraído por algo y no llegara nunca al final.

Con una atención insuficiente a los detalles se tienen dificultades en el procesamiento de la información, es decir, si no se atiende, no se retiene ni se consolida la información en la memoria y por tanto no hay aprendizaje.

Un cerebro en condiciones normales es capaz de ignorar estímulos menos relevantes y atender a aquellos importantes, y es capaz de mantener la atención durante una media hora o 45 minutos sin disminuir el rendimiento, a partir de entonces aparece la fatiga por lo que es recomendable hacer pausas breves.

Pero en el Trastorno por déficit de atención cada estímulo nuevo es interpretado como igual de importante por lo que se le da el mismo tratamiento creando una dispersión de pensamiento que se traduce en la incapacidad de centrarse en una sola cosa, se dejan las tareas a medias, por tanto se varia constantemente de foco y se produce fatiga.

No prestar atención suficiente a los detalles produce errores de descuido en deberes escolares o en casa, y perdida de cosas, y la dificultad de dedicarse a las tareas que requieren un esfuerzo sostenido suele repercutir sobre la imagen del adolescente en la escuela, ya que se interpreta por los demás cómo muestra de pereza, escaso sentimiento de responsabilidad y en ocasiones como comportamiento oposicionista.

Son chicos que parece que no escuchan cuando se les habla, que no quieren dedicarse a tareas que impliquen un esfuerzo mental y que tienen dificultades en organizar tareas y actividades.

Por tanto sus relaciones personales también se verán afectadas por el déficit de atención, el adolescente no sigue las conversaciones porque se distrae constantemente, parece que no presta atención e interrumpe en cada momento.

Problemas en la conducta

Debido a lo anterior es frecuente que los adolescentes con Trastorno por déficit de atención además tengan problemas de conducta en la escuela y en su hogar, y en muchos casos sean diagnosticados con trastornos de conducta. Cuando estos adolescentes son tratados por su trastorno de atención y se produce una mejoría en el rendimiento en general, mejoran también las relaciones con sus compañeros, profesores y padres.

Recordemos que la adolescencia es un momento de vulnerabilidad en el que se inicia la separación psicológica de los padres y la formación de la identidad propia. El fracaso escolar y social en esta etapa de la vida produce consecuencias devastadoras, tales como inseguridad en su propio potencial, miedo al rechazo y a ser juzgado o trastornos de personalidad. Por estos motivos estos chicos pueden tirar la toalla y dejar de estudiar y aislarse de sus compañeros, o realizar conductas de riesgo que atenten contra su salud.

Si su hijo tiene problemas en la escuela o bajo rendimiento académico el primer paso será consultar al psicólogo para que detecte la causa, ya sea emocional o cognitivo, y reciba el tratamiento adecuado, psicológico y/o médico.

El tratamiento psicológico del Trastorno por déficit de atención incluirá entrenamiento para los padres, pautas para la escuela y el aprendizaje de técnicas para los adolescentes para redirigir y mantener su atención.

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Belén Silván Oró

Belén Silván Oró. Licenciada en Psicología. Colegiada nª M-12091.
Especialista en Terapia Breve Estratégica. Especialista en Intervención en Ansiedad y Estrés. Especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica. Experta en Hipnosis Ericksoniana. Experta en Neuropsicología Clínica y en Rehabilitación Neuropsicológica del Deterioro Cognitivo.

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